Después de retratos, carrozas, tapices y reliquias del poder, el recorrido da un giro.
Aquí el patrimonio ya no se presenta solo como objeto: se convierte en experiencia.
La historia cambia de ritmo, de escala y de lenguaje.
La imagen, el sonido y la proyección toman el relevo para mostrar que el pasado también puede contarse desde códigos contemporáneos.
Este espacio no rompe con lo anterior.
Lo replantea.
Te recuerda que la memoria no solo se conserva: también se interpreta.
Aquí no busques una sola pieza.
Mira cómo el espacio entero se convierte en relato.