El espectáculo de la corte.
Entramos en el siglo XVIII.
Si en la planta de los Austrias dominaban la contención y la gravedad, aquí todo cambia.
Con los Borbones, la monarquía empieza a hablar en otro idioma visual.
La corte se vuelve más brillante, más escenográfica y más europea. El poder ya no se construye solo con orden y autoridad, sino también con moda, decoración, lujo y puesta en escena.
Aquí las obras no solo representan a una dinastía: muestran otra forma de ocupar el espacio, de exhibirse y de impresionar. La monarquía sigue queriendo imponerse, pero ahora lo hace también a través del color, la elegancia y el espectáculo.
Mira bien los materiales, los tejidos, los brillos y las superficies.
Aquí, el lujo ya no acompaña al poder: forma parte de su lenguaje.